Durante años viví mi vida a blanco y negro sin saber que el mundo tenía arco iris y que para ver las bellezas del universo a veces hay que ver la lluvia que sobre el recae.

los años han pasado y algunas canas ya han comenzado a adornar mi personalidad. Me he hecho viejo y debe ser por eso que algunos confían en mis palabras o en mi ya largo derrotero lleno de momentos y experiencias vividas.

Aquí me encuentro para contarles una historia que me ha pasado durante 4 días, no muy lejos de hoy, día en el que les escribo este mensaje para todos ustedes, donde quieran que se encuentren o en que situación estén.

“Hace unos meses tuve el honor de conocer a una persona que sin querer iba a convertirse en un reto intelectual y emocional meses después. Sin conocerlo yo sabía que dentro de él había una fuerza, de esas que cambian el mundo.

El me dice cuando recién lo conozco: Tu eres? – yo le dije – Si, yo soy. Hombre, que honor – me contesta –

Por un momento quedé sorprendido. Intercambiamos datos y bueno, imaginé que quedaría ahí y que no pasaría nuestro contacto desde el frío e irracional mundo de las redes sociales.

Para mi sorpresa me escribe semanas después queriendo establecer un contacto para hablar conmigo de lo que nos apasiona, la fotografía. Yo lo doblo casi en edad y en experiencias, pero él me doblaba en muchas otras cosas que aún yo no sabía ni tenía ni idea.

De este encuentro que iba a ser por unos minutos se extendió por varias horas, donde pude conocer a su maravillosa y brillante pareja. Ahora entendía que eran dos personas luchando juntas por sus sueños. Ese día algo hizo clic en el universo. Ese día entendí que yo ya no luchaba solo en esta industria llena de egos y egoísmos estúpidos que no conducen sino al maltrato de nuestra labor como profesionales de la industria de la fotografía.

Lo que si sabía es que nos despedimos, sabiendo que nos íbamos a encontrar pronto de nuevo en un reto más grande. Lo que se venía era algo que a los dos nos iba a cambiar la vida para siempre. Un reto, un cambio, una nueva forma de vivir.

No es caer y levantarse. Eso es fácil, es casi una reacción gravitacional de ser, no quiere estar en el suelo, porque no fuimos diseñados para ser seres rastreros. La idea de levantarse es más compleja porque debe tomarse un tiempo para hacerlo, porque del COMO se levante, determinará su propia existencia y la serie de decisiones posteriores y hasta su propia muerte. Así que piense muy bien como se va a levantar, tómese su tiempo, sin afanes, escuche su corazón, él, ya tiene la respuesta.

 

Este hombre que conocí me hizo reflexionar sobre como yo estaba enseñando lo que yo había aprendido en mi vida y me tenía posicionado hoy en donde estoy. Soy fotógrafo y eso es lo que corre por mis venas, pero fuí otra serie de personas en otro momento de mi vida que me enseñaron mucho sobre como construir una mejor vida para mi y los mios.

Termina esta primer de muchas reuniones donde íbamos a hablar de todo y de nada a la vez. Pero esta reunión, este primer encuentro cambiaría el curso de como yo iba a enseñar fotografía y cómo la fotografía debía ser enseñada.

No quiero ir demasiado rápido sobre esta historia, quiero tomarme el tiempo para ir conducirlos a un lugar donde las emociones, la aventura, las sonrisas, el llanto, el esfuerzo, la tenacidad, el cansancio, la inspiración hacen parte de cada momento.

Continuará…

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